José Amedo en DEC..., las amistades peligrosas
La otra noche, en DEC, se nos presenta con una fachada de medio jubilado, el ex comisario José Amedo, ese oscuro personaje de la era "Felipista" que parece sacado de una novela de género negro. La Patiño, -mujer que se le hincha la vena del cuello cuando habla-, empezó muy brava y chillándole al ex funcionario, luego se cortó como la mayonesa cuando el ex policía le replicó con mala hostia y clavándola con la mirada.
¡Y todos bien acojonados! Como si respetaran y animaran a tan ilustre huésped. El señor Amedo, que debe de tener muchos tiros pegados- literalmente-, estaba bastante tranquilo y cómodamente sentado. Y ahora, que es consultor o vendedor de seguros del hogar,- a saber-, iba negando a lo que le preguntaban con estilo chulesco y desafiador.
El Matamoros, ser apático per natura, le brillaban los ojos como linternas y parecía que , coquteaba más que embestía a tan grande hidalgo invitado, actuando como cuando el alumno se dirige al maestro, con signos de complicidad y camaradería.
Esto del espionaje chapucero y remendón parece que últimamente está de moda. Lo que pasa, es que, nos enredan con grandes titulares para después darnos engañosa representación escénica de artificio apañado. El supuesto instigador de toda esta comedia, el señor Frade, que es más listo que el hambre, debió jugar sus cartas como más le convenía, dejando la comidilla y la murmuración para otros que confundan con el rastro y el cebo, para , desorientar y hacer turbación de lo expuesto.
Estos programas de línea rosa, corren el peligro de convertirse en estela del género negro. Igual, esta semana nos sorprenden con la entrevista a "Chacal", o a cualquier mafioso medio lelo que no llega a final de mes. ¡Aquí no hay límites! Y si hay que entrevistar al mismísimo diablo, pues se negocia y ya está. La gente quiere saber de trapos sucios y demás oscuras conspiraciones, de miserias morbosas y de maquinaciones ajenas, de vicios y malas costumbres agridulces de medianoche. Pero de "Paquirrín" a Amedo va grande diferencia, y una cosa son travesuras de juventud de un chaval confundido y gracioso, y otra muy distinta barbaridades de cosas mal pensadas y peor confeccionadas, de una España negra y pintoresca que todavía está haciendo ejercicio de olvidar . Las fronteras entre buenos y malos se difuminan con antihéroes de oscuro pasado.
Sergio Farras (escritor tremendista)

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