El Diario... de Antena 3

Presentadora del 'Diario' Sandra Daviú. (Antena 3)

Presentadora del 'Diario' Sandra Daviú. (Antena 3)

SERGIO FARRAS

.- Antena 3 y su 'Diario', presentado por Sandra Daviu, más que un estudio sociológico y de realidad social es un latente caladero de problemas afectivos y emocionales. Predomina la conducta de alcoba instintiva, 'vestida' de necesidad, de personajes inseguros.

Adolescentes preñadas de un 'colega' del barrio, reclamación de deudas por vía televisiva, padres que un día desaparecieron con la bruma -a por tabaco que se decía-, demandadores de herencias -donde el difunto ajeno a todo esto presencia desde su sepultura su anulada voluntad en vida-, reencuentros de amigos confusos, arrepentimientos de padres desorientados, apropiación indebida de novios por su mejor amiga... Esto y mucho más cada tarde en el 'Diario'

Al programa acuden engañados unos, confundidos los otros. Suelen derrumbarse en directo sintiendo la caricia de la miseria del desamor, llenando vacíos que fuerzan su dolor, que como una esponja, absorben sus almas.

Hombres de campo que buscan señoritas urbanitas, hermanastros que se pelean como cuadrilla de bandoleros, hijos aparecidos en mal momento, como conejos lo hicieran desde una chistera y, que si el posible padre se pudiera esconder, lo haría debajo de las piedras.

Y la señorita Sandra les pregunta:

- ¿Y que tipo de relación tienes ahora con el amigo que te debe doce mil euros, que se fue con tu amor, y que ahora duerme en tu casa, en el mismo catre que tú dormías, compartiendo sudores con tu ex mujer?

 

¡Pues cuál va a tener! ¡Vaya pregunta!

¿Es necesario el conocimiento público de tanta desdicha y dolor? ¿O puede que ser conocedores de males mayores del prójimo hagan de los nuestros livianos placebos inocuos? Decía Adolfo Marsillach: "tenemos la televisión que nos merecemos".

Y al final del programa entre bastidores, rematan la faena de lo dicho en el plató, pero con más 'agresividad' y prestos al combate de la descalificación verbal, donde el enfrentamiento es amplificado multiplicando sus efectos.

Engañados y felices todos van a contar los reveses de la vida para entretenimiento de otros. Es el precio que tiene el anónimo deseo de salir en televisión, sus cinco minutos de gloria se convierten en un espectáculo de ingenios poco cultivados. Todo esto es un 'folclore' emocional, para risas y entretenimiento del espectador, qué como un espejo, puede verse reflejado en sus necesidades y penurias. O puede ser que, conocedores de males mayores del prójimo anulen los propios nuestros.

El que suscribe, no tiene claro que las miserias contadas en televisión sean solución de conflictos o los puedan agravar más. Y como decía el maestro Falla: "Quantum naufragium de genere humano". Pero bueno, somos nosotros los responsables de encarar la proa hacia el rumbo que deseamos.

Sergio Farras (escritor tremendista)