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La Coctelera

El último superviviente… de Cuatro TV

Posteado por: SERGIO el 7 nov - sin comentarios

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El último superviviente... de Cuatro

Cada sábado, a eso del mediodía,  nos sorprende un ex boina verde, que suele meterse en unos fregados aventureros de mucho cuidado. El personaje en cuestión, se llama Bear Grylls, y como su fonética indica no es de Burgos, eso ya se percibe; sino inglés. Este hombre, suele hacer cosas muy raras; como adentrarse en selvas amazónicas a pelo y a pecho descubierto, perderse por cálidos desiertos sin boina que le proteja la sesera y, comer hormigas, arañas y otras "delicatesen" entomológicas. El programa tiene su parte lúdica y de entretenimiento, que nos pretende enseñar como sobrevivir en terrenos hostiles y situaciones "complicaditas". Servidor, que ya pasa de los cuarenta, se ha vuelto un punto hedonista y de aventuras, la cosa va discreta y bastante limitada.

Cada cual pasa el tiempo como quiere, y tampoco es bueno meterse mucho con esta criatura televisiva, no sea que se le giren las tornas y se lo tomase a mal, aunque violento no parece el hombre. Bebe agua de lluvia y la que emana de sucios manantiales Lo que se dice un "gourmet" no sería, más bien, usuario de cuchara de palo y cantimplora pegada a la cintura.

Se cae, se tira, se arroja, se lanza, se flagela..., y cuando está bien machacado y medio mareado de presencia de espíritu, se pone a buscar comida como el que va a la taberna de la esquina. Es difícil saber si este hombre es un aventurero o un penitente. Hay veces que le hace sufrir a uno y todo,  viendo en los menesteres que se monta él solito.

Este "Rambo" descafeinado, con cuatro maderos y unas ramas secas, se monta cabañas que son auténticos  "loft", -todo esto que se ahorra en hoteles-. Y tal como está el sector inmobiliario y con la crisis económica, tampoco hay que ser excesivamente mirado y exigente, y este hombre es de fácil conformar. Por el hielo va casi en camiseta, medio muerto de frío, angustiado pero contento y feliz. Pesca truchas en el ría con cuatro aparejos fabricados por sí mismo, y que hasta los peces "lo flipan" cuando lo ven por la vera del afluente, arrimado al camino por el canto de la ribera, y con un arpón en mano que se ha fabricado él mismo con unas hojas de parra. Si hiciera esto mismo por tierras de España, llamaría la atención de la Guardia Civil, que para estos casos tienen un régimen sancionador, y si vieran que la cosa es grave, lo entregarían a asuntos sociales, no sea que piensen que el hombre es un bohemio marginado y va necesitado de caridad y de cariño.

De una dieta muy ortodoxa, es capaz de comerse murciélagos desorientados, serpientes cachondas y gusanos contemplativos. Vacila con los cocodrilos y hace chismorreos con los tiburones. Un día de estos, lo van a pillar desprevenido y va a tener un disgusto.

Esto de la supervivencia está muy bien. Lo que pasa, es qué, la gente, prefiere otros entretenimientos menos temerarios. El turismo rural no suele ser tan agresivo y el personal, prefiere el confortable y pintoresco hotel de toda la vida, de cómodas sábanas blancas, y echar barriga haciendo la noble y viciosa siesta, que es desconexión temporal de la mente y hábito saludable. Un servidor, este venidero año pretende hacer el Camino de Santiago, -con sus limitaciones y carencias propias-, y no cree necesario aplicar los consejos del señor que se tira de helicópteros en marcha, que voluntad instructiva no le falta, pero un poco lelo si que parece. Pues el que suscribe, es más de posada o parador contemplativo, que de complicarse la vida por esos mundos perdidos de Dios, o haciendo el saltarín buscando el norte perdido. Porque suele ser más cómodo mirar al horizonte que llegar a él.

Es lo que tiene la urbe, que acaba haciéndote pachón, perezoso y remolón. Y si aprieta el hambre se tira de pizza precocinada, que por un día tampoco pasa nada. La pereza no es pariente de la aventura ni del explorador inconsciente. Aunque este programa, probablemente tenga su truco y amaño. Y si la aventura del señor  Bear Grylls  no acaba bien, o se estampa contra un acantilado, seguro que lo dejan tirado en un bar de carretera, explicando fantasmadas a agotados camioneros de un duro día de volante, que suelen estar más por el fútbol que para escuchar las placitas de cualquier fanfarrón hiperactivo.

Uno,  echa de menos al maestro de saberes y ciencias, que fue Félix Rodríguez de la Fuente, hombre que amaba la existencial tierra y el curso de las cosas naturales, con apoyo de base científica y con más espontaneidad e interés cultural,  sin necesidad de tremebundos espectáculos de histérico boy scout,  desorientado y extraviado.

Sergio Farras (escritor tremendista)

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López Vázquez que estás en los cielos...

Posteado por: SERGIO el 5 nov - sin comentarios

 

 

 

López Vázquez que estás en los cielos...

Se tardan cinco minutos en subir al cielo. Se tarda mucho más en pasar toda una vida plena, de culminación y cúspide de narrar historias contadas y expresadas con el don de el favor de la gracia, y de plantar cara a el ingenioso aparato de los hermanos Lumiere. Hijo de una modista y de un funcionario, en 1946 debutó como actor con la obra El anticuario. Bajito para ser galán, suplió su estatura media, con el talento y la agudeza que da el ingenio, que en la mayoría de los casos suple al presumido "Adonis". López Vázquez  representó muchas veces al español pícaro y truhán, con mil ocurrencias y golpes de gracia de una época de auge turístico y olvidos de pros guerra.   Fue matriz y espejo de muchos españoles de a pie y livianas vidas marcadas por tiempos difíciles. Deja al cine español huérfano de talento y desamparado de ingenio, plasmado en agudo y vivo arte de las tablas que son más que palabras.

En el jardín de su memoria quedan sus obras, almacenadas y depositadas en el baúl de los mil recuerdos, que serán recordadas con la honesta justicia que da el reconocimiento

Cuando la vida se acaba, se sube al cielo que es espacio diáfano. El cielo es azul,: azul como el alba., azul como el agua de el mar. El cielo es como un Maremagnum donde todas las almas pueden navegar, morada de los ángeles que caminan destino de cualquier lado. José Luis, hace un alto en el camino, porque un pequeño descanso siempre va bien, y de paso, hace unos esbozos(interpreta) como se ligaba con las suecas en los sesenta de una España pintoresca y de turismo de paella y de sangría, donde el resto de las almas ríen y se lo pasan la mar de bien. Las coas salen bien cuando se hacen con amor.

Con Antonio Mercero, realizo quizás, una de las mejores y claustrofóbicas interpretaciones jamás contadas; La cabina, una obra con maestría y gran destreza  de despertar los sentidos de sufrimiento extremo, versionando como pocos la parábola de la agonía surrealista, obteniendo el reconocimiento de los lustrosos premios Emmy, que no es poca cosa ni circunstancia que ocurre por casualidad.

El cine español no se entiende sin evolución histórica, de el arte hecho con el alma, no con la mente. De Luis Buñuel a Almodovar y, de Fernando Trueba  a Amenabar, de Pilar Miró a Isabel Coixet. Todos en su intimad derramarán una lágrima salada que recorrerá su mejilla, haciendo de su partida un homenaje sincero, que es el termómetro que mide la envestidura, que suele ser el mejor final de la obra de la vida.

El eco de su memoria, nos retiene la nuestra, y recuerda nuestro pasado, de cuando éramos niños y la televisión era acromática, en blanco y negro, dejando una estela de aprendizaje y amaestramiento, que muchos actores deben de seguir, para no perder la esencia de absorber la naturaleza de la interpretación.  Los actores casi nunca mienten; expresan, comunican, exteriorizan lo que les sale de su interior, pero nunca mienten; interpretan.

El arte sirve para soportar mejor la vida, y José Luis amaba la vida, amaba la interpretación, la amaba como un dramaturgo de rapsodas y aedos, y que los griegos de los anfiteatros de la antigua Atenas, envidiarían sanamente, y que le hubieran echo corro en bóvedas de algodón, porque en el teatro también hizo escuela. Y en las calientes butacas, mirando al escenario, obras como; La muerte de un viajante, entre otras muchas, caracterizadas con entrega y transferencia de emociones a un público siempre entregado.

Cuando uno se muere,- en este cambio de estado-, el silencio es muy valorado y apreciado, y sólo se puede romper con la resonancia del susurro que pueda dar la disposición personal de el alma adherida a el  arte. Somos felices cuando sabemos lo que hacemos, y llegamos al reconocimiento y evocación de la memoria cuando, lo que hemos hecho, perdura en la vaguedad de la lejanía. La paz no se compra con dinero, sino con el respeto de la admiración del trabajo bien heho, que sale del interior como fuego que quema, y llega a la esencia interna para fundirse de manera inmaterial e invisible. Y José Luis, lo sabía.

José Luis López Vázquez se va a otros escenarios, no por descortesía ni descuido, sino por pasar a un estado superior. Aquí, por estas lindes, te recordaremos tal como fuiste, trabajador incansable y maestro de la comedia, el drama y el neorrealismo español.

Sergio Farras (escritor tremendista)

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DEC, entrevista a José Amedo..., "las amistades peligrosas"

Posteado por: SERGIO el 1 nov - sin comentarios

 

José Amedo en DEC..., las amistades peligrosas

La otra noche, en DEC, se nos presenta con una fachada de medio jubilado,  el ex comisario José Amedo, ese oscuro personaje de la era "Felipista" que parece sacado de una novela de género negro. La Patiño, -mujer que se le hincha la vena del cuello cuando habla-, empezó muy brava y chillándole al ex funcionario, luego se cortó como la mayonesa cuando el ex policía le replicó con mala hostia y clavándola con la mirada.

 ¡Y todos bien acojonados! Como si respetaran y animaran a tan ilustre huésped. El señor Amedo, que debe de tener muchos tiros pegados- literalmente-, estaba bastante tranquilo y cómodamente sentado. Y ahora, que es consultor o vendedor de seguros del hogar,- a saber-, iba negando a lo que le preguntaban con estilo chulesco y desafiador.

 El Matamoros, ser apático per natura, le brillaban los ojos como linternas y parecía que , coquteaba más que embestía a tan grande hidalgo invitado, actuando como cuando el alumno se dirige al maestro, con signos de complicidad y camaradería.

Esto del espionaje  chapucero y remendón parece que últimamente está de moda. Lo que pasa,  es que, nos enredan con grandes titulares para después darnos  engañosa representación escénica de artificio apañado. El supuesto instigador de toda esta comedia, el señor Frade, que es más listo que el hambre, debió jugar sus cartas como más le convenía, dejando la comidilla y la murmuración para otros que confundan con el rastro y el cebo, para , desorientar y hacer turbación de lo expuesto.

Estos programas de línea rosa, corren el peligro de convertirse en estela  del género negro. Igual, esta semana nos sorprenden con la entrevista a "Chacal", o a  cualquier mafioso medio lelo que no llega a final de mes. ¡Aquí no hay límites! Y si hay que entrevistar al mismísimo diablo, pues se negocia y ya está. La gente quiere saber de trapos sucios y demás oscuras conspiraciones, de miserias morbosas y de maquinaciones ajenas, de vicios y malas costumbres agridulces de medianoche. Pero de "Paquirrín" a Amedo va grande diferencia, y una cosa son travesuras de juventud de un chaval confundido y gracioso, y otra muy distinta barbaridades de cosas mal pensadas y peor confeccionadas, de una España negra y pintoresca que todavía  está haciendo ejercicio de olvidar . Las fronteras entre buenos y malos se difuminan con antihéroes de oscuro pasado.

Sergio Farras (escritor tremendista)

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Ristro Mehide..., sarcasmo de bajo octanaje

Posteado por: SERGIO el 25 oct - sin comentarios

 

Ristro Mehide..., sarcasmo de bajo octanaje.

De ironía a sarcasmo la línea es muy delgada, muy tenue y de poco espesor.  A Ristro Mehide, su programa G 20, se le balancea , va haciendo aguas y a la deriva va, con unas "críticas" muy elementales que no llaman excesivamente la atención, más de murmuración de juicio y opinión singular, que de reprimenda y tilde de desvergüenza.

La televisión es actividad de histéricos. Quizás, el no tener la mesa separadora de por medio y, tener que estar de pie, resalta su manifestada timidez y le resta avatar a su mutación. Ristro es bueno, sin duda. Pero al público, ya se sabe, hay que estar siempre insistiéndole porque, si no, se distraen, zappean y se van a otro canal.

Quizás, no tener apoyo de su cómplice Jesús Vázquez, ni triunfitos que merendarse, apagan su llama inquisidora y poco ocurrente. Quizás, la soledad no le va bien, porque para ser solitario hay que tener claro que uno quiere serlo. Lo contrario sería ser un desgraciado, caer en desdicha y ser burlón de taberna y charlatán verbenero.

Ristro tiene talento,- eso se percibe-, pero la línea de su programa hace que su ironía pase a ser muy de "magia blanca", muy insustancial y más propio de bufón cabreado que de sabio de agudo ingenio, lejos de ser el "Kafka" de la televisión. Y como todos sabemos; en la corte de la audiencia manda la diferencia.

Se dice, que el sarcasmo; "es la forma más baja de humor, pero la más alta expresión de ingenio". Pero, el no hallar el equilibrio, el uso del lenguaje adecuado y la crítica de la evidencia, el ingenio queda anulado, mostrando lo vulgar y ordinario, exhibiendo lo contrario de ilustre que es ser un buen  truhan, de donde nada; es igual a nada. Y eso, lleva a malos entendidos y tópicos de cañero histérico y cursi, y de matar palomas con zapatos de goma.

Al G-20 le falta potencia de saque, aguante de fondo y chispa que haga ignición para el empuje del desenlace, salsa para que pique, y duende que encante. Porqué una crítica, debe ser siempre exclamativa y un poco temeraria. La prudencia no ayuda al crítico, -eso es verdad-, pues sólo le protege como un instinto de defensa. Nada más.

Ristro Mehide es publicista,  sabe vender productos y mercaderías varias. Pero de eso, a enfrentarse al respetable a través de los ojos de la pantalla dando palos de ciego, es tan peligroso como qué, al mago, se le tuerza el serrucho en pleno escenario, anulando el truco y pasando al homicidio involuntario. Insultar es muy diferente que acreditar requebrando lo agudo y de oportuna viveza del temerario. Y como poco, se puede pasar a un estado de insustancial bufonería, pudiendo quedarse más en un simple grosero, que habilidoso afilador de gracias y destrezas.

Probablemente, este programa acabe explotándole en la cara. Y su metralla clavándosele como estiletes en su breve trayectoria como inquisidor televisivo. -Lo que servidor tampoco se alegra-, más por la oportunidad desperdiciada por falta de locuacidad penetrante, que por el talento expandido que Ristro posee. Porque le queda un andar para hacer camino, donde él mismo, no sabe muy bien hacia dónde va.

 Las ideas muy elementales no llaman la atención. Los necios también somos caballeros y, sabemos, que todos tenemos el techo de frágil cristal. A Ristro Mehide, una lección de humildad a tiempo puede enderezarle la nave y corregir su rumbo errante, pudiéndolo anotar así, en el cuaderno de Bitácoras, de su breve andadura por estos mares agitados y convulsos de nuestra televisión contemporánea.

Sergio Farras (escritor tremendista)

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MARADONA…, ENTRENADOR O “SOWMAN PELOTUDO”

Posteado por: SERGIO el 20 oct - sin comentarios

 

Corrían los años ochenta, cuando Diego Armando Maradona nos deleitaba con su futbol, haciendo filigranas y virguerías con la pelota, trazando jugadas imposibles que quedaran permeables en el libro del fútbol. También, nos mandaba un mensaje a los jóvenes de entonces, de que las drogas eran una cosa mala y del diablo. Parecía un chaval muy saludable, humilde y sincero, que salido de la pobreza caminaba hacia una fama merecida.

Pero las cosas se torcieron como aquél que prefiere que le quiten la vida pero no la bebida. Acabando acompañado de adicciones varias, haciendo amistades de cuadrilla con hábitos defectuosos y canallas.

Servidor cree, que este hombre se lió el mismo, vamos, que no tenía las cosas claras ni muchas luces para su propio entendimiento. Y, como una nebulosa,  empezó a confundir molinos con castillos, siendo el resultado la decadencia y principio de ruina, apagando la luz de una estrella que resplandecía y maravillaba por las canchas en las que enredaba con su ingenio. Brilló por su manera de jugar al fútbol, por su carisma, por su don y gracia de hacer arte sus requiebros con el balón y el levantar  estadios de sus butacas. Movió a las masas ,y estas, le siguieron hasta que se cansaron de sus fechorías.

Del Barça salió por la puerta de servicio, medio mareado camino de un Nápoles que le esperaba con más vicios que virtud para el recreamiento del deporte.

Después de una estancia en "Casa Cuba", con su amigo Fidel Castro, -ese revolucionario que siempre va al revés del mundo, - volvió a darle a la pelota, pero ya con barriga prominente y patosos  movimientos, casi cómicos y un tanto caricaturescos.

 Ahora, a sus casi cincuenta años, lleva las riendas de la Selección Argentina, con no poco dolor para su afición, que ven como cosa adversa y desgracia anunciada, de un triste espectáculo surrealista y de declaraciones bastante vulgares y desafortunadas a las gentes de la prensa.

  • - ¡Que la chupen y que la sigan chupando!

Tocado parece que está el hombre, no se sabe si tocado por los dioses o por "sustancias" mucho más terrenales, viendo a la estrella poco cabal, histriónico y arremetiendo y dando mordiscos con esa rabia que dá la frustración, que es tierra fronteriza de las almas tristes y vengativas.

  • - ¡A chuparla!, ¡Mamones!

Tanta delicadeza y exquisito miramiento con los medios que un día le subieron a los cielos,  no hace más que envenenar las aguas en las que naufraga. La sombra de Diego se va acortando a medida que se va alejando del sol. "Llorarás en el olvido, vivirás la fantasía del recuerdo "; es refrán de tanta crueldad como verdad.

No se sabe si acabará manteado como el Quijote en cualquier olvidada taberna, pensando que es ordenado caballero. Porque el camino que lleva andado, es más bien de escudero que de noble Hidalgo.

Pero como no suele ser bueno añadir llama a la llama, ni hacer leña del árbol caído, esperemos el próximo Mundial de Sudáfrica antes de ponerle puertas al campo. Y qué, aquél Maradona que fue venerado y santificado, no acabe siendo un dios de la risa para mofa de unos muchos. Tengamos paciencia, que si sigue en su cargo de entrenador, ocurrencias y aventuras ya nos ofrecerá.

Sergio Farrás (escritor tremendista)

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Cuarto Milenio...,misterios y enigmas de domingos noche

Posteado por: SERGIO el 17 oct - sin comentarios

 

CUARTO MILENIO, DE IKER JIMENEZ

Misterios y enigmas de domingos noche

Entre Edénes y  profecías de fines del mundo, cerca de la media noche, Iker Jiménez nos acerca a misterios varios, cosas arcanas y muy recónditas, amenizando la digestión de un apacible domingo noche a golpe de tinieblas y enigmas del otro mundo. De espectros que las cosas se les torcieron con no poco dolor una vez muertos. Y de casos de apariciones y manifestaciones varias, aunque  de fantasmas "vivos" andamos terrenalmente sobrados.  Alguna pieza dramática de la Biblia y algún Santero histérico que se le va la "pinza" con pócimas de dudosa alquimia.

Colgando en el decorado pentáculos y talismanes, figuras medio mágicas, naves que del espacio vienen con viajes estelares de "bajo coste", señales místicas y de razones ocultas varias, entre retiros y recoletos. Y los siempre complejos jeroglíficos Egipcios, de aquel niño faraón que su gracia era Tutankamon. Morirse joven no es signo de buena salud. La mayoría de los colaboradores hablan con conocimiento erudito y con afición al tema, que para todo hay que estudiar y ejercitar el entendimiento.

También aparece en escena, -apareciendo de entre bambalinas-, un joven forense con un punto gótico y de manos habilidosas,  que maquila y desempolva a los muertos, los pone medio presentables y les da esplendor con mucho cariño. Un tipo misterioso y un poco raro, eso sí. Pero no hay nada más reconfortante y que fortaleza el alma sana que cada uno disfrute con su oficio y profesión.

Con Cuarto Milenio las ánimas del otro mundo se tranquilizan, se toman un café y también ven el programa. Mientras descifran los trapos sucios o virtudes de bondad de vida que tuvieron sus antepasados. Unos y otros se cogen de la mano y todos se ríen y se lo pasan muy bien, menos el diablo, que suele ser sometido a duras críticas y murmuraciones varias que probablemente no le afecten demasiado. Porque este, sabe que más cornadas da el hambre y las crisis económicas, y yá, a su edad,  puede dar lecciones de humildad. Difuntos que se fueron sin dejar herencia y que partieron con muchas risas el día de su sepelio. Algunos fantasmas vagan

por castillos y murallas, otros en casas encantadas, y los menos en algún club de carretera esquivando a la Guardia Civil. No es nada vicioso, pero igual también tienen sus "cosas". Hay fantasmas entregados a los vicios y hay fantasmas mucho más serios. Esto es como todo  en la vida y  en botica suele haber de todo.

Las almas puras son ciudadanos del universo que van flotando en el espacio formando un espectáculo casi bello. Las almas puras se asustan con facilidad y hay que allanarles el camino.

Un alma se cruza con otra y se saludan porque son muy educadas.

  • - ¡Hombre! ¿Cómo te va?
  • - Bastante bien. Me siento muy pura.
  • - Y aquella alma que era de Sevilla, ¿por donde anda? ¡Que gracia tenía la jodida! Dale recuerdos cuando la veas
  • - De tu parte.

Los psiquiatras, antropólogos y demás colaboradores hablan de mentes y de costumbres que es hermoso espejo de lo misterioso, donde no todo se puede comprender ni explicar. Y de vez en cuando, algún cura progresista defendiendo lo suyo a expensas de que le tiren de las orejas desde el Obispado.  No suelen pelearse entre ellos porque son muy educados y tienen estudios. También es verdad que estaría muy mal visto.

El Iker, que tiene mano y confianza con espectros y seres luminosos, les tutea y les habla de tú. No es por falta  de respeto, sino por virtud de confianza y de familiaridad. Así,  los fantasmas se sienten más confiados y no se asustan en exceso. Hay hombres terrenales capaces de asustar al fantasma más malo malísimo. ¡Vaya si los hay!

Tienen una sección, donde el Iker analiza con Carmen Porter, -la chica rubia de labios carnosos y agradecidos pechos-, donde examinan fotos que parece que; "a veces sí, y a veces no". Vamos, que son imágenes medio borrosas y normalmente confundidoras,  donde más de uno ha puesto sin querer el dedo en el objetivo de la cámara en la boda de una prima suya, donde el único fantasma que aparece suele ser el  ingrato de su cuñado que ha bebido en exceso y solo dice tonterías.

Las almas en pena no duermen porque de sueños carecen, y se pueden pasar toda la noche de taberna en taberna. Eso de que todos los fantasmas asustan habría que verlo, porque en el mundo de los vivos es donde verdaderamente suele estar la mala hostia y la mezquindad.

Esperemos que a este programa no le llegue la "línea del corazón", ni paparatzzis que fotografían almas en su intimidad o haciendo top less en cualquier morgue. Sería muy triste y desagradable ver al misterioso y omnipotente Darth Vader haciendo "freedbak", contando a lágrima viva cosas de familia:

- ¡Luke soy tu padre, quiero volver con tu madre! ¡Seamos serios, Por favor!

Por lo demás, Cuarto Milenio es un buen programa, con carácter riguroso y base científica cuando se puede.  Y un gran homenaje al doctor Jiménez del Oso, aquél psiquiatra que en los setenta nos deleitaba con métodos más rudimentarios, donde todos los OVNIS parecían salidos de la misma cadena de montaje,  pero igual de enigmático e interesante y con la ilusión de comunicarse con huéspedes del "Más Allá".

 

Sergio Farras (escritor tremendista)

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Luís Aguilé…, es una “lata” que te hayas ido.

Posteado por: SERGIO el 16 oct - sin comentarios

 

Uno era niño cuando veía la televisión en colores acromáticos, y sabía que era una lata ir al colegio. Se marcha Luís Aguilé, el que sabía que el trabajar cada día es una actividad fastidiosa, pero que pasa la vida mejor si hay amor.

Todos los días nos tenemos que levantar, -unos más temprano que otros-,

 llevando con nosotros un poco de su lírica popular. Atrás deja una estela de análoga simpatía espontánea y mutua, de un tipo de arte singular único y extraordinario, muy suyo. De un periodo difícil y complicado políticamente,  pero que se veía inocentemente distorsionado y alegre desde la mirada de un niño. Maquilados los problemas de la época con purpurina indeleble, como  hacían los censoresen los escenarios, persiguiendo artistas para capar sus virtudes .

Un niño no piensa en política, eso tampoco sería bueno ni sano.

Luís, presumía siempre de corbata, porque decía que escondía barriga.  No era lo que dice un galán de la época, pero su talento y su ingenio para seducir suplieron el buen semblante. Fue airoso y habilidoso con el manejo de la gente, que le seguía y a la qué enamoraba con su arte  del saber acercarse con  modesta prudencia al público, sin exceso de arrogancia que suele ser la honestidad del artista.

Nacido en Buenos Aires, tierra del fuego, camino de tierra hollada dirección al fin del mundo. De gentes de mucho tacto y talento, y de grandes conversadores  y de tangos de unos amores cantados.

 Cuando salí de Cuba..., ha sido tarareada por todos alguna vez, nostálgicos y melancólicos, todos juntos pero libres de espíritu y de sana disposición de libertad.

Caratulas de elepés ya curtidas por el paso de el tiempo, empolvadas con cariño, que descansan en un baúl sujetas a mudanza, que es maquillaje del reconocimiento del recuerdo de la memoria, donde ochocientas canciones  le dan un creíble aval de confianza y de trabajo, hecho con alma de artista, poniendo su inconfundible sello personal, franqueado con el corazón, para que llegara a todos los oídos, dando el justo sentido corporal que permite percibir los sonidos entendidos.

 Aunque le costara levantarse por las mañanas, Chicho Ibáñez Serrador, -el maestro-, sabía que el talento de Luís era innato y peculiar, nacido con la misma persona. Poco se equivocaba Chicho con la gente y poco erraba en su sabia y habilidades.

 

Una triste tormenta
te está azotando sin descansar,
pero el sol de tus hijos
pronto la calma te hará alcanzar.
Cuando saliste de Cuba...

Descansa Luís, y si estás en el cielo, ameniza  y recrea a los ángeles desorientados con inolvidables veladas de humor festivo y de alegres canciones pegadizas. Porque tú, del trabajo hiciste virtud y de el arte un noble oficio. Y muy pocos..., sabían que eras un gran escritor.

Sergio Farras (escritor tremendista)

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Quédate con mi mentira, que yo me quedo con tu verdad. BELÉN ESTEBAN Y LA FARÁNDULA DEL CORAZÓN

Posteado por: SERGIO el 7 oct - 2 comentarios

 Los programas del corazón suelen ser los escenarios de la sinrazón, que como los espejos,  suelen reflejar una necesidad de los ojos del que se mira, la que suele engañar al ego de las más bajas pasiones, reconociendo sólo la imagen que se quiere ver y no la de que es real.  Eso sí, estos exitosos programas caminan con envidiables audiencias que les siguen a ciegas, como el lazarillo sigue a su amo por un camino de empedrado trillado. Como en una profesión, el penitente espectador  acompaña como embriagado y absorto por las desdichas y miserias de los unos y los otros, y puestas en escena las miserias de aspirantes a famosos que hacen aumentar el prime time, que es medida de saberes y agrados.

Belén Esteban, donde parece que los platós últimamente suelen ser su ser natural, es  mujer de moda y actualidad de la comedia más autóctona. Fuente de estimulación y excitamiento popular. De profesión madre y ex compañera sentimental de aquel torero de Ubríque venido a menos. Que ahora, más que jugarse la vida en ruedos y plazas de España entre las suertes de las verónicas y los recortes de la lidia, el Jesulín, anda confundido y haciendo oficio para amortiguar su sentimental y agitada vida a la que un día le puso semilla. Siendo el toro su menor preocupación.

Desvirtuando la realidad a gritos y pataleos se gana el interés de el pueblo que va necesitado de miserias e infortunios de sus semejantes en ciclos de crisis. En estos programas el llanto siempre apena al erudito espectador, y el hablar de sexo instintivo y de baja alcoba ayuda a completar el triste acto escénico de divas y estrellas de superficiales vidas, buscando la virtud de lo que le llaman fama a golpe de lo que desean y carecen. A veces, parece que hay fuegos que se suelen apagar con otro fuego.

. ¿Me entiendes?... La Belén Esteban, lejos de ser musa e inspiración de pintores y poetas renacentistas se expresa con lengua desmedida, importándole poco el sentido de lo estético y de apariencia agradable a la vista y de los oídos, que se hacen ciegos los unos y sordos los otros.

 "Ambiciones", que se ve que es una finca rupestre de donde parte la sabiduría popular, como un punto cero del farandulismo más anacrónico, de versión mediocre de culebrón y telenovela melodramática, es cómo una obsesión para la Esteban. Que sin la virtud del perdón ni la gracia de la indulgencia de su pasado, le saca el jugo y la renta de la España de las panderetas y de las castañuelas. Esta mujer suele expulsar al diablo por la boca, que es orificio por donde suelen brotar las iras y las rabias, sabiendo que las desventuras de los demás siempre venden e interesan al hambriento espectador. ¡El público quiere carne! Y caminando entre lo basto y lo vulgar se revuelcan en la charca que lleva a la sabiduría del saber de las vidas ajenas y haciendo el camino más corto del sinsentido y cosa absurda.

Personajes de dudoso interés peregrinan por el valle de el éxito superficial, contando sus penurias y necesidades afectivas que suelen ser manifiesto e interés de todos. Y donde parece que a veces, la televisión puede ser el mejor lugar donde esconderse. 

Los presentadores inquisidores se encargan de hacer el resto poniendo los dedos en las llagas, riéndose por dentro con infinito cinismo. Mientras los contertulios, cooperadores necesarios de este ejercicio público y solemne, hacen espectáculo de mala saña y cruel furor. Y que suelen utilizar como virtud y vigor todo tipo de tretas y engaños para Infectar las abiertas heridas de las que también se benefician. Todo lo contado se amplifica y aumenta al trote de una falsa imagen, desarrollando un interés desmedido y exagerado.  Desde el anfiteatro, entre el público, se oyen voces tumultuosas pidiendo procesos y linchamientos.  Y lo más importante; sus tele espectadores en la distancia, que desde el cómodo sofá de sus hogares son testigos comprometidos para esta ceremonia de penas y castigos, de juicios sin jurado. Que como un órgano colectivo dictan y sentencian para luego hacer ellos mismos de verdugos.

-¡Andreita cómete el pollo, coño!- de Belén Esteban, no es frase más diferente que la de; "No hay nada nuevo bajo el sol "- de Lord Byron-, aquél poeta inglés que vivía amargado profundamente. Porque tanto el uno como el otro pueden crear tendencias y reflexiones que influyan en la audiencia -guardando las distancias, claro-. Y cada cual en esta vida discurre con las neuronas que la naturaleza le ha dado.

Gran fábrica de faranduleros y títeres manejados por hilos de  los que mandan de verdad en las televisiones, contando hazañas de alcoba e historias surrealistas de envidias y frustraciones. Y que sin conocérseles virtud para el oficio ni habilidad  para el beneficio, ingresan en  sus haberes  tributos nada despreciables cuando se apagan las luces de el apesadumbrado espectáculo. Y con la conciencia tranquila, porque el hambre no perdona y la vida empuja en tiempos de crisis.

¡Yo por mi hija mato! La gente ya no mata por ideas ni utopías filantrópicas, sino por causas propias de dudoso honor y doble moralidad. Donde de lo honesto no se suele hacer virtud, ni la reputación importa más que el vil metal a ingresar. Atrás quedaron los ideales y las nobles convicciones para dar paso a unas tragicomedias barriobajeras y de muy baja calaña. Muy lejos de la traicionera e incestuosa historia de la Dinamarca de Hamlet. ¡Eso si que eran tragedias!

 

A la cazuela van los unos y los otros, mientras unos pocos avivan las llamas de la caldera de los platós para que siga hirbiendo el puchero. Todo mezclado y agitado, diluidos los ingredientes de la mezquindad y roñería, haciéndolo plato principal de la gula de ver desdichas ajenas para anular las suyas propias.

El sinsentido se apodera de los hambrientos espectadores, y un histerismo colectivo flota en el aire. Y como el diablo lo hace con en el alma del creyente, penetrando en el cuerpo con facilidad y comodidad  para entrar en un estado de trance y momento místico. Donde gritos y berridos, insultos y descalificaciones hacen el resto. Y el espectador, que es el comensal de este buffette de canibalismo social, que como una ceremonia trivial alimenta su gula, es partícipe inconsciente de este banquete visceral, sobrepasando lo irracional para acabar comiendo todos en la misma mesa donde se dan encuentro.

También llaman glamour a lo de Belén Esteban, que se nutre de contar conflictos y desgraciadas situaciones personales, algunas ya pasadas y lejos en el tiempo, para llenar la soledad del ama de casa que se siente más aliviada de sus propias penas de su vida cotidiana. Actuando como una purga, donde se expulsan los males de la falta de ciencia. Y la Esteban, viviendo de las rentas que puede dar una niña que vá de aquí para allá, asenderada y sin dirección determinada entre bautizos bodas y comuniones. Pero un día la niña se hará mujer, y dejará una estela de martirios y tormentos que le persiguieron en su infancia, echando en cara tanta fama  y torpeza de su cultivada progenitora y hembra que la parió.

 Verdades y mentiras se seguirán mezclando en estos programas, agregándose e incorporándose personajes dispuestos a deambular en el lado más oscuro de las mentes confundidas. Porque en el fondo, qué más da si es Belén Esteban o cualquiera  que esté dispuesto a vender su alma al mejor postor. Pues otro ocupará su lugar. Ya decía Thomas Hobbes, en el siglo XVII ;"El hombre es un  lobo para el propio hombre, y muchos que parecen carneros, son lobos carniceros." La ignorancia se cura con la educación y el uso del intelecto. A la madurez se suele llegar con el andar de los años.  El trabajo realiza y se desarrolla  con nuestro esfuerzo. Pero la estupidez...,¡ es para siempre!  

"Algo huele a podrido en las televisiones". Si Shakesperare levantara la cabeza... ¡Arriba la Esteban!, ¡qué coño!

Sergio Farras, (escritor tremendista)

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